sábado, 13 de octubre de 2012


Un día un ángel se arrodilló a los pies de Dios y habló: 
-Señor "visité" toda tu creación, estuve en todos los lugares, vi que sos parte de todas las cosas. Y por eso vine hasta aqui señor, para tratar de entender... ¿Porqué cada una de las personas sobre la Tierra tiene apenas un ala? Los ángeles tenemos dos, podemos ir hasta el amor que el Señor presenta siempre que lo deseamos. Podemos volar hacia la libertad siempre que querramos. Pero los humanos con su única ala no pueden volar..
Dios respondió: -Si, ya se eso. Se que hice a los humanos solamente con un ala. Ellos si pueden volar mi ángel"
Di a los humanos una sola ala para que ellos puedan volar más y mejor que los arcángeles. Para volar mi pequeño amigo, precisas de tus dos alas. Y aún libre, estás solo... Pero los humanos con su única ala, precisarán siempre dar la mano a alguien con el fin de tener dos alas Cada uno ha de buscar su segunda ala en alguien, en algun lugar del mundo, para que se complete su par. Así todos aprenderán a respetarse y a no quebrar la única ala de la otra persona porque pueden estar acabando su única oportunidad de volar. 
Así aprenderán que permitiéndose amar, ellos podrán volar. 
Ellos nunca, nunca estarán solos al volar. 


sábado, 8 de septiembre de 2012


Cuando pienso que no me apetece una mierda quedarme toda la noche estudiando porque al día siguiente tengo examen, me acuerdo de que dentro de no tantos años anhelaré precisamente ese momento y desearé tener el libro de cualquier tipo de materia delante, para perder horas y horas de vida con él, o simplemente para recordarme que el tiempo no vuelve. Y se me meten en el cuerpo unas ganas de seguir aprendiendo cosas (no me sorprendería que alguien me considere cagada de la cabeza por estar escribiendo esto), aunque esas cosas me resulten totalmente indiferentes, que hasta me siento afortunada de tener la obligación de memorizarme un libro entero de pe a pa que no me interesa una puta mierda. Hasta me surgen las ganas de locamente abrir ese libro y leer cosas aburridas. Leer cosas aburridísimas que, como todo estudiante, seguro pienso que no me servirán para nada. Me siento afortunada de tener la posibilidad de presentarme a un examen, y de cagarme mentalmente en toda la familia del profesor por lo dificilísimo que supuestamente lo es. Me siento afortunada de tener la oportunidad y el 'placer' de creerme la personas más desdichada por la cantidad de hojas que cuento mientras me trago cada párrafo. Me siento afortunada de haber ido a un colegio y de más o menos haber podido elegir que estudiar después. Me siento afortunada de desear pegarme un tiro cuando un profesor pronuncia mi nombre como candidata a  responder a cualquier pregunta. Me siento afortunada de creer que se acaba el mundo la tarde antes a un examen, y aún mas en los segundos antes de darlo. Hay gente que no sabe ni que es un libro. Vamos, esto es sentirse afortunado, pero ¿alguien más lo piensa así? ni lo creo. Y es ahí donde hago incapie. "Puede que la clave para encontrar la felicidad sea precisamente dejar de buscarla", osea tomemos a la vida, a lo que nos da a cada uno como "la felicidad" con pequeños momentos tristes. Seamos capaces de encontrar lo bueno no solo en las grandes sino tambien en las pequeñas cosas. El punto clave para sentirse bien es entender que no todo es como los demás lo plantean, hay que excavar uno mismo en lo de uno mismo, ¿se entiende?. Voy a ser más concreta con otra frase: "No tengo todo lo que amo, pero amo todo lo que tengo". y cuando digo todo, es todo. 



domingo, 2 de septiembre de 2012



Me pregunto si te acuerdas de cuándo hablábamos andando por Madrid de vivir en Nueva York y volar a Venecia, para beber vino francés, yo disfrazado de escocés y tú de geisha japonesa. Y me pregunto a quién coño querrías engañar tú de geisha, con esa piel de aceituna que tienes. Me pregunto si sabes que ahora me encantan los toros y que me acuerdo de ti cuando voy a Las Ventas. Me pregunto si sigues apostando a los caballos más flacuchos porque te dan pena. Me pregunto si sigues tan verbenas o si eres más de quedarte en casa. Me pregunto si sabes que todas las canciones hablan de ti (menos las de Pitbull). Me pregunto si sigues presumiendo de ganar a cualquiera a un pulso chino. Me pregunto si coincidiré contigo en una boda y si me pondré nervioso al saludarte o si me dará lo mismo. Me pregunto si sabes que las dos opciones me angustian por igual
Me pregunto si sabes que no hay nostalgia peor que añorar aquello que nunca jamás sucedió.
Me pregunto si sabes que te estoy viendo por esta ventana.
Me pregunto si sabes que no te voy a saludar y que me voy a quedar aquí sentado, viendo cómo te tocas el pelo, mucho más corto que como lo llevabas aquel junio que vivimos peligrosamente juntos.
Me pregunto si sabes que la vida son dos cafés. Un café como el cortado que me acabo de tomar. Así que ya solo queda uno. Y tú te has subido a ese taxi. Y tal vez no vuelva a verte en años.
Y me pregunto si sabes que eres mi jodida historia de amor. O mi historia de amor jodida.
Nos bebemos en los bares, querida.


sábado, 1 de septiembre de 2012



Espero. He esperado toda mi vida. Esperaré toda mi vida. Soy incapaz de decir lo que espero de este modo. Ignoro lo que puede poner fin a una espera tan larga. No me impaciento ante ese fin. El presente es vivido, plenamente vivido, pero es poroso, aéreo. Lo que espero no es algo que pueda venir de parte del tiempo. No puedo explicarme más sobre ello. ¿Por qué siempre hay que explicarse?

viernes, 3 de agosto de 2012

Hay quienes juran que ya no queda belleza en el mundo ni magia. ¿Cómo explico que el mundo entero es uno durante una noche? Solo pasa una vez al año: Gente desconocida que de repente se pone como loca con uno, viejos amigos, nuevos comienzos, viejos errores, nuevas experiencias, casualidades, causalidades, es cuando lo imposible puede ser romántico y un propósito una revelación, oportunidades, hacer más, dar más, amar más. Eso y una buena fiesta. Año nuevo cuánto te espero.

sábado, 21 de julio de 2012



 Antes él se equivocó y me rompió el corazón. Yo me equivoqué y le rompí el corazón. Antes no sabía lo que era el amor, y ahora no puedo vivir sin él. Si uno sabe la que se viene y la puede evitar, mejor ¿no? Si sabes de antemano que el bondi al que te subiste va a chocar ¿te subís?. Si sabes que se viene un huracán ¿no te escondes veinte metros bajo tierra para evitarlo? Cuando uno ve venir el quilombo tiene dos alternativas. Ir y ponerle el pecho, jugarse, o retirarse de un round que uno ya sabe desde antes que va a perder por knock-out. Si sabes que te van a atacar mejor atacar antes ¿no? El que pega primero pega dos veces. Si ves venir la piña, mejor anticiparse ¿no? Si sabes que te quieren meter en cana ¿No es mejor escapar? ¿No dicen que si rajas servís para otra guerra? Si sabes que te van a cortar el rostro, mejor ni tirarse a la pileta ¿no? Si sabes que te van a decir que no, ¿para qué preguntar? Pero ¿y si te equivocas y te retiras de la cancha pero tenías muchas chances para ganar? ¿Y si atacas antes de que te ataquen pero en realidad nadie te iba a atacar? ¿Si te escapas de gusto porque nadie te iba a encerrar en ningún lado? ¿Y si vos decís que no antes de que te corten el rostro pero en realidad el otro quería decir si? ¿Y si dejas antes de que te dejen para no sufrir? Y resulta que no te iban a dejar.
 Cuando me la veo venir, cuando siento que se viene la guillotina, yo no soy de las que pone la cara para el cachetazo. Es muy cobarde, ya sé. Pero es tan grande el dolor cuando te dejan que mejor dejar antes de ser dejado.


lunes, 16 de julio de 2012





No inventes, no engañes, no robes, ni bebas. Pero si inventas, inventate un mundo mejor. Si engañas, engañale a la muerte. Si robas, que sea un beso o un buen corazón. Y si bebes, bebe los mejores momentos de tu vida. Porque después de todo las maquinas se rompen y las relaciones se terminan, y lo mejor que podemos hacer es reiniciar y respirar, les juro. Tantos caminos, tantos desvíos, tantas opciones, tantos errores.. Qué decirte.. Bienvenido/a a la era de la perdida de la inocencia: nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables, es donde lo inesperado cambia nuestras vidas y donde no queda más que "hacer o no hacerlo" y no intentarlo, sino jugártela.